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Hola público! Soy Mac y después de semanas, meses, milenios de desaparición les doy la bienvenida al Blog de Mac! La pulga de Chuwaca, el comandante Spok de este viaje intergaláctico llamado vida.
Mac! Estas vivo!
Así es, les relataré que pasó desde la última vez.
En el capítulo anterior del Blog de Mac
El acto heroico de Alfredo nos dejó muy dolidos, pero había que continuar o su desaparición hubiera sido en vano. Como al parecer habíamos despistado a los obreros Vortigaunt, decidimos descansar en una cueva. Obviamente compartir una cueva con un cantante de rock creído muerto y un extraterrestre verde no era mi idea de descanso, así que me quedé haciendo guardia afuera.
Ahora comenzamos con el capítulo de hoy
Quedarme despierto no fue difícil, ya que años atrás había ganado experiencia participando en un concurso que consistía en sentarse en una silla y evitar caer en el quinto sueño. Lamentablemente perdí la final contra una chica llamada Samara: después de tres días, mis piernas se habían entumecido, y mi vista era más borrosa que un capítulo de Boogiepop Phantom. En el cuarto día tuve que cerrar los ojos, rendido ante el voraz sueño, mientras escuchaba los cada vez más distantes gritos de Samara festejando que había ganado el primer premio. Mi maestro me despertó arrojándome un vaso de agua en la cara. Se lo veía satisfecho, no tanto como la chica de pelo largo y pijama blanco, que para el momento estaba colgada del alambrado mientras arengaba a su hinchada. Por otro lado, un grupo llamado “Los Perezosos de Bursaco” comenzaron a reclamar el examen antidoping de la chica, mientras arrojaban despertadores al árbitro de la contienda. El jurado no tuvo otra opción que aceptar el reclamo, y después de media hora el examen dio positivo. La tribuna se convirtió en una horda sedienta de sangre y con un par de rastrillos y antorchas comenzaron a destruir el lugar, mientras que la cobarde de mí contrincante escapaba por la pantalla del premio. Intenté seguirla para hacer justicia, pero solo sirvió para darme cuenta que yo no era un espectro.
Murmullos provenientes de la cueva me hicieron volver a la realidad. Entré corriendo, sospechando lo peor… pero no era el Rey el que necesitaba ayuda. El ojo del Vortigaunt rodó hasta mis pies. El resto se encontraba dentro del estomago de la estrella de rock. Lo sabía, mi maestro me había advertido que no confiara en nadie que tuviera un peinado más extraño que el mío. Justo en el momento que me disponía a azotarlo por haber ingerido a nuestro rehén, una luz comenzó a brillar en el oscuro lugar. Era una pelota de handball, con una cara dibujada rústicamente.
“Sam mi nombre es, Como salir de la isla les diré… si me ayudan a vengarme de Tom Hanks, obviamente, ya saben, se trata de golpearlo un poco, nada del otro mundo”. Las palabras “golpear” y “Tom Hanks” hacían una perfecta combinación, así que aceptamos sin dudarlo.
En menos de diez minutos nos encontrábamos viajando en una lancha negra llamada Trueno (en el paraíso?) lo que me recordó al caballo del zorro. Sam giraba sobre su propio eje, mientras tarareaba la canción de la pantera rosa. Por otro lado, Elvis parecía sufrir una indigestión causada por el extraterrestre crudo. Literalmente se estaba poniendo verde y temblaba de a ratos. No respondió a mis preguntas sobre su salud, tampoco la pelota giratoria dio su opinión. La lancha tenía buscaminas, así que me dediqué a jugar unas horas, hasta que el rey comenzó a acercarse hacia mí… abrió su boca hasta casi desencajar su mandíbula; algo me decía que Elvis no tenía buenas intenciones. En ese momento Sam voló directamente hacia la boca del Rey, impidiéndole que me convirtiera en su aperitivo. Corrí hasta el punto más alto del barco para intentar escapar, pero lo único que conseguí es ver como un nuevo portal nos iba a traspasar.
Desperté en una calle normal, lógicamente muy alejada del lugar donde me encontraba antes. La cabeza aún me daba vueltas, lo que me dificultó ponerme de pie. Caminé unas cuadras cuando empecé a ver como la gente saqueaba negocios y se robaba autos. Había personas amontonadas en la plaza principal con los rostros más envueltos en trapos que un Afgano vergonzoso. ¿En qué clase de mundo me encontraba? ¿Acaso era una dimensión paralela donde el Grand Thef Auto era una cotidianidad? Como si una respuesta directa del Señor se tratase, una mujer llamada Cristina salió al escenario a brindarnos una imitación de la esposa de Perón. Que alivio! Estaba en mi dimensión nuevamente! Reclamé el chori y la coca que al parecer me correspondían por estar ahí presente y regresé a mi hogar para contarle a Blu lo sucedido.
Hogar, dulce hogar. No llegué a dar un paso dentro de mi casa que una persona salió a mi encuentro, era el maestro (si, el mismo de la olimpiada de mantenerse despiertos, uno de mis mentores en esto de ser un héroe moderno). “Hola El Maestro” saludé con desgano, él no me respondió sino que se limitó a mostrarme un papel dirigido a mi persona.
Querido Sr. Mac
Hace meses que no resuelve un caso como la gente, incluso se le escapó el Chaqueño… EL CHAQUEÑO! Un gaucho que no puede hacerle daño ni a una mosca. Usted es una desgracia para los héroes, y para la nación. Su credencial expirará a menos que realice algún trabajo. Este papel se autodestruirá aproximadamente en 100 años cuando la humedad y los hongos lo degraden, o tal vez se prenda fuego en algún accidente, o usted lo use para origami, o su perro lo mastique…
Las hoja estaba llena de múltiples opciones.
“ A moverse… ah y me llevo tu modem, tengo que bajarme un recital de jrock con el emule” me informó mi maestro sin que pueda objetar. El viejo salió de escena trepando por los techos de las casas, seguía en estado a pesar de sus 400 años.
Pasaron unos días, donde pude ver a mi querida Blu y contarle sobre mis aventuras. Mientras tanto volví a mi actividad regular de combatir el crimen. Pero ninguna de esos trabajos tan pequeños iba a impedir que pierda mi licencia. Necesitaba algo grande, algo como lo que vendría a continuación.
Sentí que golpeaban la puerta de mi guarida y por supuesto abrí sin preguntar ¿Qué podía pasar en este pacífico país? Dos tipos vestido de negro se encontraban del otro lado del umbral. Ambos con los típicos lentes de sol y esos auriculares con cable telefónico. “Lindos mp3” les dije, pero no respondieron. Se presentaron como la una agencia de inteligencia y explicaron que habían llegado a mi cueva mediante el padrón heroico.
“Cuida esto por nosotros, tiene que estar en un lugar seguro por unos días, pero los chinos ya atacaron todos esos lugares estratégicos. ¿Quien va a pensar que vamos a dejar esto en la casa de un joven con mechones? ¡Es un plan genial! En su cara chinos” dijo uno mientras el otro reía en alabanza por el comentario. Sin siquiera esperar a que aceptara dejaron el paquete y se fueron.
El paquete era simplemente una caja marrón, esas comunes y corrientes en la que viene cualquier electrodoméstico.
Pero dentro… dentro solo había una antorcha, con más pinta de cigarro ilegal que otra cosa. Inmediatamente la guardé en una mochila porque los héroes siempre guardamos en la mochila todas las boludeces que encontramos por el piso.
Las siguientes semanas me las pasé intentando encontrar una Internet, pero al parecer “la cueva de Mac” es un lugar demasiado inaccesible como para tener ese beneficio. Como si los orcos del barrio les pudieran hacer daño! Y mi techo será peligroso, ¿pero donde está el espíritu heroico de pisar la teja correcta? No pensé que los técnicos eran tan blanditos. Me da vergüenza ser uno! (a destruir mis títulos!). Curiosamente durante ese tiempo informaban vía TV algunos disturbios por algo así como unas olimpiadas, pero como no entendía así que no le presté atención.
Mi carrera como héroe estaba destruida, el teléfono no sonaba y yo iba a perder mi licencia. De repente, como esos milagros que solo ocurren cuando una historia se está viniendo abajo, el bendito aparato comenzó a sonar.
“Necesitamos que resuelva el problema del humo en Buenos Aires” me dijo la maleducada voz del otro lado.
“¿Humo? ¿De qué me está hablando?” pregunté desconcertado. El sonido de un auto frenando y de mucho acero retorciéndose me hizo mirar hacia la ventana. Sencillamente tanto fuera como dentro de mi cuarto había una “niebla” muy Londonesca pero sin Big Beng, Reina, Educación, Príncipes arruinados, Hellsing y todo lo que nos diferencia de dicho lugar.”ah… ese humo”.
“El gobierno dice que han quemado algunas zonas del delta, pero sabemos que no es así” me comentó la voz.
“Tuvieron que haber quemado una provincia entera. Hay tanto humo como para llenar todos los estadios del mundo, hay tanto humo como para tapar a Plutón, hay tanto humo…”
“Entendí, entendí, su misión es ir a Chaco, vaya a investigar” me dijo antes de cortar.
Cargué el equipaje en mi mula y arranque camino a dicha provincia. Días y días vagando por rutas infestadas de humo y soledad. Cada tanto pasaban camiones putiándome mientras hacían complicadas maniobras y se perdían en la espesura de la humareda, generando ruidos de explosiones y gritos de dolor. Pero como no entendía, seguí mi camino. Quinientos metros más adelante me estaban esperando todos los camioneros que me habían pasado. Presentaban golpes, cortes y quemaduras: Estaban lastimados, pero sus ganas de no dejarme un hueso sano parecían ser más fuertes, ya que comenzaron a correr hacia donde me encontraba. Correr por tu vida te da ciertos beneficios, como a mí en este caso que me hizo llegar a mi destino en tiempo record.
“Los perdí” pensé mientras miraba a mis espaldas. A unos pasos había un cartel que decía “Bienvenidos a Chaco”.
Había dos opciones, o los cigarrillos estaban a mitad de precio, o el humo estaba más concentrado en esta provincia. La radio de mi Mp3 comenzó a hacer ruidos extraños, como de interferencia.”¿Engancharé la rock & pop?” pensé, mientras caminaba felizmente debido a que el dispositivo funcionaba, o al menos generaba algún tipo de sonido. De repente, muchas siluetas aparecieron a la distancia.
“lamento lo de sus camiones, pero podemos hablarlo civilizadamente” me apresuré a decir mientras las figuras se acercaban cada vez más. Segundos más tarde pude ver que a pesar de estar igual de lastimados, esas personas no eran las que me seguían anteriormente. Lo que es más, gracias a que varios presentaban mordiscones me di cuenta que ni si quiera eran personas.
Zombies! La peor pesadilla de todo Mac! Que podría salir peor?! Iba a morir mordisqueado y mi cuerpo iba a formar parte del gremio de los muertos vivientes y sin cobrar ni un centavo. Encima te empezás a pudrir y comés de vez en cuando con tus amigos zombies.
La vida como muerto que me estaba imaginando fue cortada por una lluvia de flechas de fuego que se encargaron de barrer a los cuerpos más cercanos. Las dos personas que me salvaron comenzaron a correr y como no soy ningún gil los seguí. Al alcanzarlos me di cuenta quienes eran.
Holiday en Chaco con tu mamita
holiday en Chaco con tu cosita
Todo se remite a ver lo que es
parado frente a mi no lo podrás ver
húndete en el Chaco y comienza a rezar
que del impenetrable no podrás zafar
Eran los Iriakuriaki! Rápidamente me contaron que ellos y su maestro estaban haciendo un gran fogón para quemar a los zombies y así impedir que la infección se dispersara por otras provincias.
Antes que pudiera preguntar quien era, su maestro se hizo presente. Esa cara poseada era inconfundible
“Morfeo!”Expresé con alegría.
“Humo” me corrigió. Luego me indicó que le diera la antorcha que llevaba, no se como lo adivinó, pero bueno es Morfeo… o Humo ¿Quién podría negarle algo a esa cabeza de superficie lunar?
En dos patadas me explicaron el plan: Debíamos atraer todos los zombies hasta la fogata y arrojarlos para luego cantar “rasguña las piedras” en do menor.
Al ritmo de “abarajame la bañera” comenzamos con el operativo. Los zombies comenzaron a seguirnos a cada uno. Los llevamos a la fogata, con el pequeño problema que eran más de los que pensábamos.
“Bueno ya los trajimos, ahora los arrojamos con…?” pregunté para que me contaran el resto del plan. Un frío recorrió mi espalda al notar que no había “resto del plan”.
Dante tomo cartas en el asunto y se dirigió con toda la furia hacia la manada de muertos vivientes. Pero tanto heroísmo se vio apagado por un centenar de pútridas manos. Morfeo fue el siguiente con un despliegue de la antorcha y sus poderes locos quemo a unos cien zombies, pero estos fueron reemplazados por otros que se abalanzaron sobre el pelado. Busque a mi compañero con la mirada pero se había echado a correr. En ese momento entendí lo de “Soy tu nena”. Emulando a mi maestro corrí por los techos pero las vigas estaban vencidas y caí a una calle. Estaba perdiendo la visión y sentía las pisadas de las criaturas cada vez más cerca.
Desperté con una duda, ¿Los zombies van al cielo? Vaya paradoja, sin embargo no estaba en el cielo ni en el infierno, sino en un cuarto de hospital. De repente, algo color violeta eléctrico tapó mi visión por completo. Era la inmensa sapan de Morfeo… bueno Humo. Con su característica remera unida al cuerpo como si fuera otra piel, formando esa esfera violeta que he descrito.
“¿Qué pasó con los zombies?” le pregunté.
“Acá” me indicó golpeando su estomagó. Era una situación extraña, pero lo tomé de manera feliz.
“¿y los Iriakuriaki?” pregunté esperando que aparezcan a su lado.
“Acá” respondió repitiendo el movimiento. “la misión está cumplida, y me acaban de informar que has salvado tu licencia. Ahora vuelve a tu hogar, a continuar con el interminable trabajo de hacer justicia. Te saludo Mac, nos veremos pronto”.
Luego de terminar su discurso se alejó hacia donde estaba su moto (no me pregunten como la pudo colocar en el pasillo del hospital) y se marchó.
Al llegar a casa encontré una nota.
Querido Mac.
Debes hacer que tu Blog se reproduzca en dos más. Forma La Triada, luego te explico.
Te dejo una Internet para que puedas conectarte, úsala con sabiduría no para los MMORPGs.
Hazlo o te mastico, y luego te regurgito.
Con cariño,
Humo.
De esta manera es como he vuelto a este mundo internetástico: Mac ha regresado y dispuesto a patear a intentos de villanos, fakes, trolls, fletes, flogers, mailers (?), deformes, etc!

PD: Esta entrada está dedicada a mi amada Blu que me cuidó el Blog, la casa, el dragón y mi chupacabras llamado Banjo. Te amo Blu!
Junio 7, 2008 en 3:37 am
OMG, ¡es Humo! Ajsudgisyfbvsjgbyfgra *muere de emoción*. No esperaba verlo tan pronto por estos lares. Digo, él y su sacrosanta panza violeta son como todo un mito (es más divertido como Humo que como Morfeo).
Me alegra volver a ver entradas de Mac~. Ya pensaba que iba a tener que seguir transcribiendo cartas con postales raras de Elvis gordos (?).
De todas formas, qué loco las cosas que les pasan a los héroes. Y pensar que uno está acá sin hacer nada más emocionante que guerrear con la gente por las mañanas en el tránsito y sortear a los chorros por las noches.
En fin. Te devuelvo a tu chupacabras al fin, que ya se me estaba peleando con Chopper por cuál era el más ortiva.
Besos~.
:).
Junio 7, 2008 en 5:16 am
usted es genial.punto.una suerte que no se lo hayan comido los zombis.punto.una suerte que alguien se haya comido a Dante y Emanuel.puntofinal (?)
Marghs (?)
Junio 11, 2008 en 7:41 pm
Estoy hablando con vos por microfono y la verdad no me habia dado cuenta la voz de pn q tenes, si pensas q lei todo el blog estas en pedo. No se para q carajo queres q te postee una respuesta porq nadie te postea una verga porq el sistema de post es una mierda como vos porq sos una mierda jajajaja
Sabes q te odio con toda mi alma
te odio
mucho
chau Culon jajajajjaja
nos vemos che
Junio 15, 2008 en 8:38 pm
“Nota para Mac:
Poné un par de guardias de seguridad en la entrada para que se aseguren de que Mario no esté en pedo antes de dejar un comentario.
Blu.”
:D~.
Junio 15, 2008 en 8:41 pm
No te preocupes Blu, cuando vuelva a ponerlo de protagonista de “Las aventuras de Alzadin” como en el antiguo flog de Mac se va a quedar pancho.
voy a remodelar el lugar *remodelando*